lunes, 3 de febrero de 2014

Insomnio



Transité las calles como un fantasma
no sé si alguien me miró,
en realidad,
pero yo no pude mirar nada
ni a nadie
ni siquiera al cruzar la calle
o la vía,
no pude.

Entré al edificio
en modo zig zag
crucé personas que no entendí
o no ví, o no me vieron
abrí la puerta del departamento
solté el bolso
que me pesaba en el hombro
hacía horas
o desde siempre,

cerré la puerta
con el peso de mi cuerpo

y caí, al fin.

Mi alma pegada al piso
mis rulos transformados
en alfombra
todo mi cuerpo al fin
desparramado por el piso

Y mi perro llora
aulla
me lame una oreja
mientras llora
y se queja
un rato,
hasta que él también se cansa
-quizás de existir-
y se echa a mi lado

al fin el piso
al fin mi semblante oscuro
al fin mi yo entero,
sin juntar los pedazos,
tan solo echado
como un perro cansado
y duermo

no como hace días
pero ahora duermo
y es lo único que importa.

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