lunes, 3 de febrero de 2014

El amor ha muerto

Yo una vez fui creyente
casi por una década
creí fervientemente
en el poder del amor
creía porque podía verlo, claro
lo veía en ojos, en manos
en tiempos, en la espera
en besos adolescentes
y promesas eternas

Le escribí muchas veces al amor
lo describí y reescribí
lo odié y lo amé,
pero creía en él
hoy puedo decir;
mujeres enamoradas
y poetas empedernidos,
que lamentablemente
me usó como canal
el canal para dar
la noticia más triste
y más desoladora
de la humanidad

el amor ha muerto

y lo sé porque lo ví
ahogado en mis vómitos diarios
atragantado en mi garganta
aplastado y agonizando
sin salida y sin aire
en el tatuaje de un árbol
estacionado en mis párpados caídos
girando en una casa vacía
empecinado en volver las fotos realidad.

el amor ha muerto

es lo que sucede
y seguirá sucediendo por siempre
y lo digo porque lo veo
muriendo un poco más cada día
entre cartas que no llegan
y el amor que se retuerce
entre sexo de cotillón
y el amor que no respira

todo lo que el amor
les dió a ellos
todo lo que podría haber sucedido
si no fueran ella y él,
y el amor se autoflagela
y se esconde en mi almohada
con gusto amargo
y allí muere
noche tras noche
bajo mis pesadillas

el amor ha muerto

y me pregunto si será mi culpa
o la de la humanidad
si será aquella noche
o esa tarde de sol
y grito en la ventana
quien es el culpable
pero sólo oigo mi eco
y algún reproche
que se acerca y se abraza
al amor ya maloliente
al amor que no late
y se vuelve azul
y ahora es gris

es lo que sucede
y seguirá sucediendo por siempre
el amor ha muerto.

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