lunes, 26 de agosto de 2013

Punto final sin punto de partida

"Te anda rondando un punto por entre los rulos"
Yo me reí, sacudí la cabeza y seguí con mi eterna verborragia
borracha de locura, con vómitos de ansiedad
y resaca de nosotros. Y otra vez el punto.

Yo sabía, vos sabías,
¡el bar entero podía ver el punto
entrando y saliendo
de mis montañas de rulos!

¿Cómo lo sabías? ¿Porqué lo sabías?
Casi diría que a dos días de conocernos
sabías más de mí que yo misma
y todos en ese antro bipolar
de puntos, y puntos y comas,
y puntos suspensivos inflamables lo veían.

Ese punto final revoloteando mi cabeza.

Pero... Me diste la mano,
y después de la mano fue el brazo
y después todo el cuerpo.

Y el beso necesitado, ansioso,
que me arrancaste de los labios
mientras mi punto caía
y lo perdía...
quién sabe donde
quién sabe cuando

¿cómo saber cómo buscarlo?
¿en qué escalón o baldoza?
¿en la primera o la última cerveza?

Y cuántos encuentros piel a piel
que no fueron, no son y quién sabe si serán
anulan hoy
-como siempre han hecho-
cualquier punto final que intente
anudarse a estos rulos
cualquier final que quiera interponerse
entre tus puntos borrados
y mis puntos perdidos.

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