domingo, 25 de agosto de 2013

# 23


Si todo pudiera ser reducido
a la nada más corpórea y repugnante,

a una última mirada de odio

si el tiempo se hubiese colado entre tus sábanas
para hacer de este hecho lo fortuito
y luego lo efímero y al fin nulo,

si pudieramos eliminar la magia que sentimos
la primera vez que nos miramos,
si pudiera dejar todo reducido a recuerdos con mucho polvo,
o si me hubiese ido dando un portazo escupiendo tu vereda.

Pero no, no sos un fantasma, ni el pasado,
ni la oscuridad, ¡ni aquellas ganas!

sos una foto instalada en mis retinas

un extraño desnudo en una cama igual de extraña
y yo, me miro, desnuda te acompaño
y no importa que hace frío
que la luz molesta,
o que nunca tocaste el piano para mí.

Quizás soñamos con camas
que terminaban en pisos de madera crujiente
o baldozas en el patio bajo estrellas
inventadas o prestadas o, por una vez,
fugaces y veloces
que atraviesen mis miserias,
tu distancia.

Y si, el todo puede reducirse
a la nada más corpórea y repugnante,
porque hoy no sos recuerdo,
ni furtivo amor ¡por favor!

mucho menos la almohada que faltaba
o la sábana demasiado corta.

Hoy sos este repugnante poema
y esta estúpida necesidad de escribirlo.

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