viernes, 22 de marzo de 2013

Amor mío


Querete,
abrazate a tu alma,
a tu piel, a tu pelo.
Acariciate,
besate las manos constructoras,
besate las piernas
que no te dejan nunca en el camino,
besate las palabras,
los versos, los poemas, las canciones.
No dejes que nadie cierre
tus hermosos labios,
que nadie ejerza ningún tipo de violencia
sobre tu cuerpo, tu mente ni tu espíritu,
no permitas que te metan en una jaula,
no permitas barreras
ni que te corten las alas,
esas enormes que llevás ahí.
Lamete las lágrimas,
dejá dormir a los recuerdos
en otra cama lejos de tu casa,
que se vayan por cañerías,
por el viento,
por la lluvia todo tu dolor.
Siempre es buen momento de sanar,
de volver a ser,
de volver a cantar
y de retomar vuelo.

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