jueves, 2 de agosto de 2012

Eternidad


Como si todos los gritos ahogados del mundo
se agolparan violenta y torpemente en mi garganta
para ser finalmente escupidos
y enmarañados en los infinitos laberintos de tu retorcido cerebro.

Como si el reflejo que me inventa el espejo
abriera sus fauces y atravesara el vidrio
para destrozarme
y comerme hasta la última porción de racionalidad.

Como si el frío de la mañana
pudiese quedarse eternamente en tu adiós,
en la imagen incesante de tu abrazo
y la visión de tu espalda achicándose
a lo lejos
sobre el cemento.

Como si la habitación vacía y oscura
que no me recuerda ni siquiera una sonrisa
pudiera apoderarse del resto de la casa
y convertir mi escondite
en un universo de llamas ardientes.

Como si el infierno en el que vivo
desde que el vacío es un lugar habitual
me envolviera de locura,
y mi maldito trastorno bipolar
lograra vencer la batalla.

Como si no existiera aliento
ni voz, ni canción, ni poesía
ni flores, ni risas,
ni camas prestadas
ni besos enamorados

que pudieran llenar
el pozo sin fin que dejaste
cuando tuve que dejarte.